Un estudio publicado esta semana en la revista científica Nature Climate Change entrega nuevas y contundentes pruebas sobre la desigualdad en la crisis climática: el 10% más rico de la población mundial es responsable de aproximadamente dos tercios del calentamiento global desde 1990.
Este trabajo aporta una base científica concreta que vincula directamente la concentración de riqueza con los eventos climáticos extremos que afectan a las poblaciones más vulnerables del planeta.
La investigación, liderada por la analista de modelos climáticos Sarah Schöngart, establece por primera vez una conexión cuantificable entre los niveles de ingreso y la responsabilidad directa en el aumento de las temperaturas globales. Para ello, el equipo integró datos sobre emisiones desiguales según nivel de riqueza en modelos climáticos que permitieron estimar cuánto calentamiento global se podría haber evitado si los sectores más acomodados no hubiesen emitido en la forma en que lo hicieron.
“Nuestro estudio muestra que los impactos climáticos extremos no son simplemente el resultado de emisiones abstractas a nivel global. Podemos rastrear su origen hasta nuestras decisiones de consumo e inversión, que están profundamente ligadas a la riqueza”, explicó Schöngart.
Los datos son elocuentes: en 2020, la temperatura media global fue 0,61°C más alta que en 1990. De ese incremento, aproximadamente un 65% puede atribuirse a las emisiones del 10% más rico del mundo, definido por el estudio como quienes ganan más de €42.980 al año (unos £36.472), lo que incluye a más de la mitad de quienes tienen empleos a tiempo completo en países como el Reino Unido. El 1% más rico –con ingresos superiores a €147.200– fue responsable del 20% del calentamiento, mientras que el 0,1% más rico –unas 800.000 personas que ganan más de €537.770 al año– generó el 8%.
Las cifras del estudio también muestran que, en comparación con el promedio mundial, el 10% más rico contribuyó 6,5 veces más al calentamiento global, el 1% unas 20 veces más, y el 0,1% hasta 76 veces más.
El coautor del estudio, Carl-Friedrich Schleussner, fue tajante: “Si toda la población del mundo hubiera emitido como el 50% más pobre, el calentamiento adicional desde 1990 habría sido mínimo. En cambio, si todas y todos hubieran emitido como el 10% más rico, el aumento habría sido de 2,9°C. Si seguimos el patrón del 1% o el 0,1% más rico, estaríamos hablando de 6,7°C o incluso 12,2°C más, una cifra totalmente inviable para la vida humana”.
El estudio llega en un momento clave, cuando crece la resistencia de países desarrollados –como Estados Unidos y algunos europeos– a destinar financiamiento climático a las naciones más afectadas por la crisis. Los autores esperan que estos hallazgos contribuyan a respaldar políticamente medidas de justicia climática, como impuestos a la riqueza y políticas que apunten a reducir las emisiones de los grupos más privilegiados.
“Esto no es un debate académico. Estamos hablando de consecuencias reales, aquí y ahora”, concluyó Schleussner. “Ignorar la responsabilidad desproporcionada de los más ricos significa dejar de lado una de las herramientas más potentes que tenemos para evitar daños futuros”.

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