Un reporte optimista del Comité de Cambio Climático afirma que el país podría cumplir sus metas si toma decisiones clave en política energética y fiscal.
El Reino Unido todavía está a tiempo de alcanzar sus metas climáticas, incluyendo la reducción de emisiones para 2030 y la neutralidad de carbono para 2050. Así lo señala el último informe anual del Comité de Cambio Climático (CCC), organismo asesor independiente del Parlamento británico, en un inesperado tono de optimismo que contrasta con reportes anteriores.
“Es posible cumplir con nuestros presupuestos de carbono, siempre que demos pasos decididos hacia adelante”, señaló Piers Forster, presidente del CCC, en declaraciones citadas por The Guardian. “Es muy importante que el país se comprometa con la acción”.
“Es posible cumplir con nuestros presupuestos de carbono, siempre que demos pasos decididos hacia adelante”, señaló Piers Forster, presidente del CCC.
Sin embargo, el reporte también advierte que el cumplimiento de estos objetivos dependerá de una serie de decisiones difíciles que el gobierno no puede seguir postergando. Entre ellas, una reforma urgente al sistema impositivo de la energía: actualmente, la electricidad —clave para descarbonizar sectores como calefacción, transporte e industria— resulta artificialmente más cara que el gas, debido a los recargos que se aplican para financiar energías renovables.
Según el Instituto de Estudios Fiscales del Reino Unido (IFS), las empresas pagan £249 por tonelada de carbono si su consumo proviene de electricidad, frente a solo £52 si proviene de gas. Esta distorsión, según el informe, debilita la transición energética y socava el efecto positivo de las fuentes renovables.
Revertir esta lógica requeriría trasladar los recargos a los combustibles fósiles o absorberlos en el sistema impositivo general, dos opciones políticamente sensibles.
Pese a los retos, el CCC destaca avances en áreas clave: la plantación de árboles ha crecido significativamente —especialmente en Escocia—, y ha habido un mayor despliegue de bombas de calor y vehículos eléctricos. Además, decisiones recientes del Partido Laborista, como levantar la prohibición a los parques eólicos terrestres y acelerar la inversión en energía offshore, acercan al país al marco necesario para cumplir sus metas climáticas.
Forster fue enfático: “Nuestra evaluación muestra que alcanzar la carbono neutralidad no destruirá la economía británica. De hecho, para el año 2038 esperamos beneficios económicos significativos, que se ampliarán hacia 2050”.
El gobierno británico enfrenta un plazo clave: en octubre deberá presentar un plan nacional detallado para alcanzar sus objetivos climáticos, como parte de una orden judicial ganada por la organización Friends of the Earth. Según Mike Childs, jefe de políticas de la ONG, dicho plan debe construirse de forma justa: “Los responsables de la contaminación deben ser quienes asuman el costo de la acción climática, no las personas trabajadoras o los sectores más vulnerables”.

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