Hace tan solo unos meses reiteraba en Roma el compromiso de la Santa Sede con la protección del medio ambiente. Hoy, asume el puesto de sumo pontífice de la Iglesia católica, con ese mismo compromiso también en la mira.
«¡Habemus Papam!», proclamó ayer el protodiácono Dominique Mamberti, anunciando al mundo la elección del sucesor de Francisco. Se trata de Robert Francis Prevost, quien asumió el nombre de León XIV, convirtiéndose en el primer Papa estadounidense en la historia de la Iglesia católica.
Considerado un líder experimentado dentro de la iglesia y por muchos años una figura importante del clero en Perú, Prevost ha desempeñado un papel crucial al frente de la poderosa oficina del Vaticano, dejando claro su compromiso con la justicia social y el planeta.
De hecho, no fue hace mucho tiempo que el ahora pontífice remarcaba el compromiso de la Santa Sede con la protección del medio ambiente en el marco de un seminario sobre la encíclica Laudato Si, la primera carta de la Iglesia sobre la protección de la Tierra y el “cuidado de nuestra casa común”.
Así, durante su alocución sobre la crisis ambiental que enfrenta el planeta, Prevost insistió durante el seminario en que la respuesta del catolicismo al desafío ambiental debe estar fundamentada en la Doctrina Social de la Iglesia y añadió además que ya era hora de pasar “de las palabras a los hechos”.
El dominio sobre la naturaleza no debería devenir en tiranía, advirtió entonces Prevost, que apelaba además a una «relación de reciprocidad» del ser humano con el medio ambiente. Su mensaje fue claro: la conciencia climática no es una elección, sino una responsabilidad ineludible para los creyentes del siglo XXI.
Un legado que continúa
Retomando con vigor el legado de Francisco, quien en su encíclica Laudato Si’ alertó sobre la gravedad del cambio climático, el nuevo pontífice ha remarcado la idea de que la crisis ecológica y la desigualdad social son dos caras de la misma moneda, algo que su antecesor ha expresado con claridad.
“No nos enfrentamos a dos crisis separadas, una ambiental y otra social, sino a una sola y compleja crisis socioambiental”, aseguró Francisco en una ocasión. León XIV no solo ha respaldado esa visión, sino que ha pedido a las parroquias de todo el mundo que se conviertan en centros de formación ecológica, enseñando a los fieles que cuidar el planeta es también un acto de fe.
De forma similar, cuando aún era cardenal, Prevost ya advertía sobre las consecuencias dañinas del desarrollo tecnológico y reiteraba el compromiso de la Santa Sede con la protección del medio ambiente, “enumerando —según recoge Vatican News— ejemplos como la instalación de paneles solares en el Vaticano o el cambio a vehículos eléctricos”.
Al igual que Francisco, el compromiso de León XIV con otras causas como la migración, la pobreza y la justicia social también es evidente, lo que para muchos lo posiciona como un fiel continuador del legado de su predecesor.

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