El gobierno de Trump pone fin a histórica base de datos sobre desastres climáticos

El gobierno de Trump pone fin a histórica base de datos sobre desastres climáticos

En una decisión que ha generado alarma en la comunidad científica y ambiental, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) anunció esta semana el cierre de su emblemática base de datos sobre desastres climáticos y meteorológicos de US$1.000 millones, que documentaba desde 1980 los eventos climáticos más costosos en Estados Unidos. El anuncio se produce en medio de amplios recortes impulsados por el gobierno de Donald Trump, que también incluyen la eliminación de otros programas clave de monitoreo climático y una significativa reducción de personal en la agencia.

La base de datos, ampliamente utilizada por científicos, medios de comunicación, aseguradoras y responsables de políticas públicas, será archivada y dejará de actualizarse más allá de 2024. Su desaparición representa una pérdida sustancial para el estudio del cambio climático, ya que permitía rastrear la evolución de los costos de huracanes, incendios forestales, inundaciones y otros fenómenos extremos, en un contexto de creciente preocupación por el impacto de la crisis climática.

Entre 1980 y 2024, se registraron 403 eventos climáticos con pérdidas superiores al umbral de los mil millones de dólares, sumando más de US$2,9 billones en daños. En los últimos cinco años, el promedio anual de estos eventos se triplicó respecto a las décadas anteriores, alcanzando 24 desastres por año, con un récord de 28 en 2023. Estos datos han sido fundamentales para evidenciar cómo el cambio climático intensifica la frecuencia y la severidad de eventos extremos, aunque la NOAA aclaraba que la base de datos no atribuía directamente los eventos al cambio climático.

Jeremy Porter, experto en riesgos climáticos y cofundador de la firma First Street, destacó que la base de datos contenía información crucial de acceso restringido, como estimaciones de pérdidas de reaseguro y reclamaciones privadas, que son difíciles de replicar por entidades externas sin financiamiento considerable o acceso institucional.

La decisión de eliminar esta herramienta se enmarca en una política más amplia de la administración Trump de desmantelar programas científicos relacionados con el medio ambiente. El presupuesto propuesto para el año fiscal 2026 contempla una reducción del 24% para la NOAA, la eliminación de su división de investigación y el cierre de sus laboratorios de clima y meteorología. Además, múltiples conjuntos de datos sobre monitoreo oceánico, emisiones de gases de efecto invernadero y justicia ambiental también han sido eliminados en las últimas semanas.

Ante esta situación, una red internacional de científicos y activistas ha comenzado una carrera contrarreloj para rescatar y archivar los datos antes de que desaparezcan definitivamente. Cathy Richards, especialista en datos del Proyecto de Datos Ambientales Abiertos (OEDP), relató a la BBC cómo su equipo trabaja de noche descargando datos tras recibir alertas de que ciertos recursos serán eliminados en pocas horas. “Es nuestra biblioteca”, declaró. “Hay que salvar los libros, hay que conservarlos para el futuro”.

Organizaciones como el Archivo de Internet, el Proyecto de Rescate de Datos y la ONG Salvaguardando la Investigación y la Cultura, colaboran en esta titánica labor. Muchos científicos han recurrido incluso a universidades y servidores personales para almacenar los datos que durante décadas fueron públicos y accesibles.

La remoción de esta información representa, según múltiples expertos, un retroceso severo en la transparencia, la investigación científica y la capacidad de respuesta ante los efectos del cambio climático. Para Richards y cientos de voluntarios alrededor del mundo, la urgencia es clara: salvar hoy los datos que podrían protegernos mañana.

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