Eólico: con viento a favor

Eólico: con viento a favor

Como proceso global, la transición energética busca reducir la dependencia de combustibles fósiles y aumentar la participación de energías renovables no convencionales (ERNC) en la matriz energética. Dentro de éstas, la energía eólica se ha posicionado como una de las opciones más viables y eficientes. Su crecimiento exponencial -particularmente en países como Chile- ha sido impulsado por las óptimas condiciones naturales del territorio, las que permiten una mejor capacidad instalada que aporta de manera directa a reducir emisiones de gases de efecto invernadero.

Vientos de cambio en América Latina

Además del crecimiento energético renovable que lidera el Norte Global, América Latina es una región con un enorme potencial para el desarrollo de energía eólica debido a sus condiciones geográficas y climáticas. En países como Brasil, México y Argentina, los parques eólicos han experimentado un crecimiento significativo, respaldado por políticas públicas e inversión privada. No obstante, la expansión de esta energía también enfrenta desafíos, como la necesidad de infraestructura adecuada y la resistencia de algunas comunidades locales.

Según el Panorama Energético 2023 de América Latina y el Caribe, publicado por la Organización Latinoamericana de Energía (OLADE), la capacidad de generación eléctrica con fuentes renovables no convencionales en 2022 se incrementó: la eólica creció un 10% y la solar un 46%. Brasil es líder en inversión en energía eólica, con un alto nivel de desarrollo tecnológico y financiamiento. Mientras tanto, Chile ha logrado que las energías renovables representen casi el 60% de su matriz energética, con un fuerte crecimiento en el sector eólico y solar.

Chile: Un laboratorio natural 

Según el último reporte de capacidad instalada de la Comisión Nacional de Energía, las energías renovables no convencionales (ERNC) ya representan un 59% del total nacional, siendo pilares sólidos y fundamentales de la matriz del país. Chile alcanza con esto una capacidad instalada de 34.755 MW, con 20.519 MW que provienen de ERNC, siendo el segundo país de Latinoamérica con la energía más limpia después de Brasil.

El país ha avanzado rápidamente en la incorporación de energías renovables a su matriz energética. Actualmente, cuenta con una capacidad instalada de 6.400 MW de energía eólica, con nuevos proyectos en desarrollo. Desde el desierto de Atacama hasta la región de Chiloé, los parques eólicos han transformado el panorama energético nacional.

Particularmente la energía eólica representa cerca del 12% de la generación de energía, cifra que se ha duplicado desde 2019, cuando esta fuente de energía sólo alcanzaba un 6%.

El crecimiento de esta energía en el país ha sido impulsado por empresas y emprendedores que han apostado por la innovación tecnológica en el sector. Un ejemplo de esto es Suncast, empresa chilena fundada por la ingeniera de la UC Constanza Levicán, que aplica inteligencia artificial para mejorar la eficiencia de la generación eólica.

Según Levicán, la variabilidad del viento es uno de los principales retos técnicos que enfrenta el país en torno a la transición energética. Dado que la velocidad del viento es variable, la energía generada por los parques eólicos también lo es. Esto tiene implicancias en todas las etapas del ciclo de vida del parque eólico, explica.

Otro desafío clave es la logística en la construcción de los parques, ya que las aspas de los aerogeneradores son largas y requieren una planificación cuidadosa para su traslado e instalación.

Dentro de los aspectos más debatidos en la expansión de la energía eólica destaca su impacto en la biodiversidad local. “Existen empresas generadoras que han reducido la potencia de los aerogeneradores durante la noche como medida de mitigación, con el fin de reducir el ruido y proteger a la fauna», apunta Levicán. Además, innovaciones tecnológicas como sistemas de detección y monitoreo con inteligencia artificial han permitido mitigar los riesgos de colisión de aves y murciélagos con las turbinas, siendo estos los animales más afectados por el uso de esta tecnología.

Además del impacto en la biodiversidad, es crucial considerar las repercusiones sociales que conlleva la instalación de estos proyectos eólicos, ya que están en juego tanto la aceptación comunitaria como la negociación del uso de tierras y la distribución desigual de beneficios.

Según Pilar de la Cerda, consultora socioambiental de Nodo Chile, es importante destacar que existen parques en Chile donde se restauran las áreas intervenidas con vegetación nativa. En estos parques, además, se procura respetar la distancia con zonas habitadas y se busca involucrar a las comunidades en la toma de decisiones, implementando programas de compensación como inversiones locales o educación ambiental.

“En Nodo Chile creemos que estos puntos son clave, y trabajamos como intermediarios entre las comunidades y las empresas, buscan impulsar el equilibrio entre ambas partes.

Sabemos la importancia de este tipo de proyectos de inversión para nuestro país, y ayudamos a las empresas a implementar sus inversiones de manera exitosa, pero siempre resguardando la perspectiva de las comunidades y promoviendo el desarrollo territorial”, señala la experta.

Hacia un futuro sostenible

La transición energética en Chile y América Latina es un proceso irreversible que abre nuevas oportunidades para el desarrollo sostenible. La energía eólica se perfila como un pilar fundamental en este cambio, con avances tecnológicos y estrategias de mitigación ambiental que permiten su crecimiento responsable.

En este proceso de transformación, según explica Pilar de la Cerda, Chile enfrenta tanto una oportunidad como importantes desafíos. “Tenemos un potencial único para lograr una transición completa hacia energías renovables antes de 2050, gracias a nuestros recursos naturales, compromisos climáticos ambiciosos y un crecimiento acelerado en capacidad renovable.

Sin embargo, alcanzar este objetivo dependerá de superar retos clave, como la intermitencia de las energías solar y eólica, la modernización de la infraestructura eléctrica, la descarbonización de sectores difíciles de electrificar y la integración de las comunidades en los proyectos”, señala.

A medida que Chile consolida su liderazgo en energías renovables, la colaboración entre empresas, academia y sociedad civil será clave para garantizar una transición energética efectiva y sustentable. Mientras tanto, hoy esta energía sigue contando con un marcado y estable viento a favor.

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