Por primera vez, un gobierno destina fondos públicos significativos a investigar técnicas de geoingeniería solar, una estrategia que genera debate para combatir el calentamiento global.
El gobierno del Reino Unido ha anunciado una inversión de 56 millones de libras esterlinas para financiar 21 equipos de investigación que explorarán métodos de “enfriamiento climático”, según informó recientemente The Conversation. Aunque el monto no representa una gran cifra en el contexto del gasto climático global, especialistas coinciden en que este paso marca un precedente clave hacia futuros apoyos más sustantivos.
El proyecto es liderado por la Advanced Research and Invention Agency (ARIA), una entidad estatal británica creada para fomentar investigaciones de alto riesgo e impacto. De los 21 proyectos seleccionados, al menos cinco estarían directamente relacionados con experimentos de geoingeniería solar, una de las áreas más debatidas dentro del ámbito científico climático.
La geoingeniería se refiere a intervenciones a gran escala que buscan modificar deliberadamente el clima terrestre. Una de sus vertientes más controversiales es la gestión de la radiación solar (SRM, por sus siglas en inglés), cuyo objetivo es reflejar una mayor cantidad de luz solar hacia el espacio para reducir el calentamiento global.
“El Reino Unido es el primer país en invertir dinero público de manera significativa en esta área”, afirmó Robert Chris, investigador de geoingeniería en la Open University, citado por The Conversation. Chris identificó cinco proyectos que incluyen propuestas como blanquear nubes marinas, volver a congelar el Ártico y evaluar compuestos que podrían ser liberados en la estratósfera para reflejar la luz solar.
“El Reino Unido es el primer país en invertir dinero público de manera significativa en esta área”, afirmó Robert Chris, investigador de geoingeniería en la Open University.
Otro proyecto destacado es liderado por Shaun Fitzgerald, de la Universidad de Cambridge. Su equipo propone bombear agua marina sobre la superficie del hielo durante el invierno para crear una capa adicional de hielo más reflectante, capaz de resistir mejor el derretimiento estival. Sin embargo, Fitzgerald advierte que estos experimentos están en fase exploratoria y podrían incluso demostrar que la idea es inviable o contraproducente.
“La investigación podría mostrar que estos métodos no sirven o que incluso agravan el problema”, escribió el académico tras regresar de una expedición en el norte de Canadá.
El proyecto más polémico busca estudiar compuestos que podrían liberarse en la estratósfera para bloquear parte de la radiación solar. Aunque esta técnica es relativamente barata y ya ha sido modelada en simulaciones, plantea graves interrogantes ambientales y de salud pública. El investigador Hugh Hunt, también de Cambridge, recibirá fondos para evaluar compuestos menos tóxicos que los tradicionalmente propuestos. Sus experimentos, aclaran, no liberarán sustancias en el aire y consisten en enviar pequeñas muestras en globos para analizar su comportamiento en altura.
Los especialistas coinciden en que alterar deliberadamente la atmósfera representa desafíos éticos, políticos y técnicos sin precedentes. ¿Qué pasa si algo sale mal? ¿Quién asume la responsabilidad? ¿Debería existir un consenso global antes de avanzar?
“La geoingeniería solar es una idea loca”, admite Robert Chris. “Pero quizá sea el precio que tengamos que pagar por nuestra inacción frente al cambio climático.”

Deja un comentario