Ruido ambiental: El contaminante invisible que amenaza la salud en Chile

Ruido ambiental: El contaminante invisible que amenaza la salud en Chile

El ruido es un contaminante invisible, pero de alto impacto. Aunque no siempre genera un daño auditivo inmediato, su exposición constante puede provocar serios efectos acumulativos en la salud física y mental. En el marco del Día Internacional de la Conciencia sobre el Ruido, la Superintendencia del Medio Ambiente (SMA) dio a conocer cifras que reflejan la magnitud de esta problemática en el país: desde 2013 a la fecha se han recibido más de 13 mil denuncias por ruidos molestos a nivel nacional.

Las regiones Metropolitana (7.506 denuncias), Valparaíso (1.854) y Biobío (1.722) encabezan el listado histórico de reclamos ciudadanos. Durante la reciente temporada 2025, se han contabilizado 1.115 nuevas denuncias, concentradas mayoritariamente en la capital (392), seguida de Valparaíso (149), Antofagasta (121) y Biobío (91).

En cuanto a comunas, históricamente lideran Santiago, Viña del Mar y Concepción, siendo esta última la tercera con más casos acumulados desde 2013 (756). Actualmente, Concepción figura en sexto lugar con 91 denuncias recientes.

Frente a este panorama, la SMA lanzó recientemente el Mapa Público de Denuncias por Ruido, una herramienta que permite acceder a información desagregada por comuna y tipo de fuente emisora. La superintendenta del Medio Ambiente, Marie Claude Plumer, valoró su utilidad: “El ruido es un contaminante que afecta la calidad de vida y salud de las personas. Por eso contar con datos abiertos y territoriales sobre las denuncias permite visibilizar esta problemática y fortalecer el control ciudadano”.

Además, la SMA ha reforzado su fiscalización territorial mediante convenios con municipios, capacitando a funcionarios locales para que realicen mediciones en terreno y canalicen los casos que superan los niveles permitidos.

El impacto del ruido sobre la salud ha sido ampliamente documentado. Según la fonoaudióloga Joselyn Linco Rivas, diplomada en audiología diagnóstica, la exposición constante a ruido ambiental —aunque no alcance niveles traumáticos— puede generar lo que se conoce como estrés auditivo acumulativo. “Esto puede provocar fatiga auditiva, molestias persistentes, hipersensibilidad al sonido y agravar alteraciones preexistentes. Además, el ruido crónico está vinculado a trastornos del sueño, estrés, hipertensión y deterioro del bienestar psicológico”, señaló.

Algunos grupos son especialmente vulnerables: en niños y niñas, puede afectar la atención, la memoria de trabajo y el desarrollo del lenguaje; en personas mayores, agudiza las dificultades de comunicación y potencia trastornos cardiovasculares; mientras que en personas con trastornos del espectro autista (TEA) u otras condiciones del neurodesarrollo, la hipersensibilidad al sonido puede generar ansiedad o respuestas de evitación.

Desde el Ministerio del Medio Ambiente se trabaja en una nueva norma primaria de calidad ambiental para ruido, que establecerá límites más exigentes y adecuados a la realidad de distintas zonas del país. Además, se han instalado estaciones de monitoreo continuo en ciudades clave —como el Gran Concepción y San Pedro de la Paz—, y se están actualizando diagnósticos comunales como parte del Programa de Recuperación Ambiental y Social (PRAS), con resultados esperados para el primer semestre de 2025.

“El llamado es claro: prevenir y actuar. En cada proyecto sometido al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental se revisan los estudios relativos al ruido para prevenir efectos negativos en las comunidades”, afirmó el seremi del Medio Ambiente del Biobío, Pablo Pinto, en el marco de los avances regionales.

A nivel nacional, la coordinación interinstitucional, el fortalecimiento normativo y la apertura de datos buscan revertir una problemática cotidiana que, aunque a menudo subestimada, tiene impactos reales en la salud y calidad de vida de las personas.

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